El Real Madrid resucitó este jueves en La Laguna, donde aplastó al Tenerife para salvar el primer match ball en la Liga Endesa y alargar la serie al tercer partido que se disputará este sábado en el Palacio a las 21:00 horas (83-118). Una paliza que también reivindicó la figura de su capitán, Sergio Llull. El balear firmó una actuación sobresaliente con 12 puntos y dos triples cuando el marcador aún andaba apretado (+19 con él en cancha).
Tanto él como Mario Hezonja (20 tantos, 7 rebotes y 30 de valoración) permitieron a los merengues volver a despegar tras siete derrotas consecutivas (seis en ACB y la de la final de la Euroliga). Igual de clave fue Théo Maledon (16, 5 asistencias y 22 créditos). El francés recolectó puntos valiosos cuando la situación estaba tensa tras la inesperada derrota del martes, y Ömer Yurtseven hizo olvidar la ausencia de Edy Tavares en su primera gran noche de blanco (14 puntos con 5/6 en tiros, 3 rebotes y 22).
El Real Madrid corrigió lo que demandaba su entrenador, Sergio Scariolo, y lo que era una evidencia. Estaba obligado a rebajar el gran acierto aurinegro del primer partido y elevar exponencialmente el suyo. El Tenerife pasó del 16/31 a un 11/30, mientras que los blancos incrementaron del fatídico 4/17 a 11/24. Desde ahí, y la superioridad mantenida en el rebote (22-36 a su favor) y rozar la perfección desde la personal (29/33), se explica la paliza madridista en el Santiago Martín.
El guion de inicio fue idéntico al de los cuatro anteriores entre Tenerife y Real Madrid: igualdad máxima y el favorito sobre el papel súper exigido para frenar al equipo ‘inferior’. Pero esta vez todo cambiaría. Aaron Doornekamp abría la veda de los triples aurinegros con dos y ocho puntos en el primer cuarto, pero el conjunto blanco se aferraba al marcador con la réplica de Hezonja.
Hezonja y Maledon guían al Real Madrid
Los 10 puntos del croata en el primer cuarto y la entrada de Maledon con otros 10 tantos en apenas tres minutos dieron aire al Madrid tras un comienzo en el que se mostró algo acogotado por la presión de tener que ganar para no morir. Patty Mills, que se hinchó (21 encestes), aparecía con un triple que forzaba la reacción de Scariolo y los blancos volvieron con un parcial de 2-10 (de 37-36 a 39-46) gracias a la defensa y un gran Gaby Deck.
El argentino lideró al Madrid en su mejor momento de la primera parte y antes del descanso el encuentro pasaba a ser un duelo de pistoleros. Jaime Fernández sostenía a La Laguna con un triple idéntico al de la victoria del martes y Llull, con otro liberado y una mandarina increíble sobre la bocina, mandaba a su equipo al vestuario con seis puntos de ventaja (46-51).
La pausa no cortó el duelo, pero ahora era Mills el que recogía el testigo de Jaime con dos triples más y Llull elevaba a 11 su cuenta personal con el segundo triple de la noche. El Madrid rompía el partido con otras dos canastas desde el perímetro de Alberto Abalde y Hezonja y un gran Yurtseven en la pintura. La coralidad del equipo y su capitán con otro triple descomunal daban a los blancos un colchón decisivo.
De nada le sirvió a Txus Vidorreta una pausa que no surtió el efecto deseado ante un Madrid agigantado desde la línea de triple (9/17 entonces). La faena parecía completa, pero el cuadro madridista no se olvidaba de algunos fatídicos finales en campo ajeno a lo largo de la temporada. Esta vez no le podía ocurrir. Pasó todo lo contrario.
Paliza de récord en Tenerife
Los de Scariolo no levantaron el pie del acelerador y arrollaron en el tercer parcial (20-34). Llegaron a tener máxima de +22 (59-81), pero al italiano le enfadó que los suyos concedieran dos triples abiertos a dos tiradores natos, Wesley Van Beck y Mills. Estos daban una ligera opción a Tenerife que se esfumó cuando el veterano base patinó, regalando una falta a Andrés Feliz en una acción ya casi sin tiempo. El dominicano lo castigaba y ponía el 65-85 a 10 minutos del final.
El Real Madrid alargó más ventaja respecto al Tenerife y dominó a placer en el último cuarto. Alcanzó los 100 puntos con más de cinco minutos por jugarse y terminó superando los 30 de diferencia y batiendo su propio récord de anotación en unos play offs ligueros (estaba en 116 contra el Estudiantes en 1995). El sábado, otra final en el Palacio, una que los blancos afrontan habiéndose rearmado y recuperado la moral.